Bueno muchachos, apoyando la iniciativa de la señorita Brenda, les dejo acá mi primer post como E-migra2 Venezolano en tierras Canadienses. Hoy me resulta una mañana ideal para escribir en este gran blog de pajarles y seres extraños, porque estoy pasando una pequeña resaca de azúcar y monstruos de la noche de Halloween de ayer, mientras el mes de Noviembre nos está recibiendo con la primera nevadita de la temporada... Súper emocionante.
Antes de venir a Toronto, hace unos 3 años, la gente me sacaba el clima canadiense como una excusa para no venir, empezando con mi papá y su grandiosa frase: "Mijo, en Canadá sólo hay dos estaciones, la del frío y la del tren." ¡No le faltaba razón! Pero mientras me preparo un té y veo la nieve por la ventana, pienso un millón de cosas y la verdad es que no siento que haberme montado en ese avión haya sido una mala idea.
| No quiero ni pensar como será Enero... |
Para disfrutar el clima Canadiense hay que vacilarlo en su loca dinámica y rango súper amplio. El día que nos mudamos al apartamento donde vivimos el diciembre pasado, tuvimos que hacer la mudanza con un genial clima de -28C, mientras el día más cálido de éste verano estuvo por unos 34C Maracuchos. Esa amplitud le brinda a Toronto uno de sus grandes encantos, porque en ésta ciudad se puede hacer de todo en una vuelta al sol. Así que mientras se viene la temporada de invierno, uno guarda las bicicletas y se prepara para patinar en hielo y un fin de semana de snowboard. Debo admitir que aunque el frío me fastidie un poco, la verdad es que hay algo de las estaciones que me gusta muchísimo; Supongo que tiene que ver con el cambio constante, con el movimiento, ciclos diferentes y nada de estancamientos, algo que en Venezuela lamentablemente no conocemos.
| Toronto no solo es un chocolate |
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